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El escarabajo y el partido

El escarabajo y el partido

Miguel Lozano
Caracas.-  El presidente de Venezuela, Hugo Chávez, convocó a las fuerzas de Izquierda a subir al autobús del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), mientras alerta que aquellas organizaciones que se nieguen, perderán sus bases. Para ilustrar la situación, advirtió que aquellos partidos reacios, perderán su militancia hasta el punto que toda su membresía podría caber en un pequeño VW escarabajo.
La imagen corresponde al debate actual, previsible, aunque de una magnitud pública mayor a la que muchos esperaban cuando el jefe de Estado venezolano convocó a la unidad orgánica en un solo partido.
   A mi llegada a Caracas, dos años atrás, en una de las primeras entrevistas pregunté a Ismael García, diputado y secretario general del Partido por la Democracia Social (Podemos), su criterio sobre el partido unido de Izquierda. Su respuesta fue tajantemente favorable a la necesidad histórica de darle organicidad al proceso de cambios iniciado con el triunfo electoral de Hugo Chávez en 1998, que ahora se busca profundizar con la vía socialista de desarrollo.
   El resto de los líderes de los más de veinte partidos y organizaciones que apoyan al jefe de Estado y su Movimiento V República (MVR) coincidieron, también, en los últimos años, en la necesidad de unificar el movimiento para garantizar la unión.
   Sin embargo, a la hora de montarse al autobús del PSUV a partir de la convocatoria de Chávez, los tres principales aliados presentaron objeciones al programa de formación del nuevo partido antes de finalizar 2007. Tanto Podemos como Patria para Todos (PPT) y el Partido Comunista de Venezuela (PCV) pidieron tiempo para tomar una decisión o propusieron un período de transición, con la conformación de un frente o alianza de las fuerzas revolucionarias.
   Jerónimo Carrera, veterano político y presidente del PCV ha explicado que las reticencias de su organización parten de una historia de fracasos de fusiones similares que -salvo en Cuba- terminaron con la desaparición de los partidos comunistas o en su división.
Las divergencias surgieron casi inmediatamente que el presidente Chávez anunció un programa para la formación del PSUV (nombre sugerido) a partir de la base, para evitar malas experiencias anteriores de los denominados “acuerdos de cogollos“.
   Más que negociaciones por espacios, la propuesta busca la formación de “un partido nuevo” conformado por la militancia de las agrupaciones de Izquierda, pero con una dirigencia elegida de forma directa desde la base. Para ello se requiere la disolución inmediata de las organizaciones, con el fin de dejar a sus militantes en libertad de ingresar al PSUV, una decisión tomada rápidamente por la mayoría de los aliados, con la excepción de Podemos, PPT y PCV.

   Ahora bien, a la hora de abordar la reticencia es necesario tener claro que no se trata de posiciones homogéneas dentro de cada partido, sino de corrientes con posturas distintas que ya provocaron resquebrajamientos internos.
   La ruptura se hizo pública con la renuncia de varios dirigentes de Podemos y PPT para unirse al PSUV, como resultado del enfrentamiento interno.
   La valoración sobre cuál de las dos posiciones predomina internamente en cada partido varía según la fuente, pero es evidente que existe una lucha interna.
   Chávez, para quien es indispensable la unidad ya, considera a los argumentos como pretextos para intentar preservar espacios, sin tener en cuenta los objetivos estratégicos y la necesidad de resguardar un proceso bajo presión constante desde el interior y el exterior. En todo caso, reiteró la determinación de seguir con el cronograma, que incluyó la juramentación de los primeros dos mil 440 “propulsores” (promotores) del PSUV el 24 de marzo y pidió a los partidos reticentes decidir si pasan a la oposición.
   “Hay un autobús que está arrancando, ya comenzamos con los propulsores; el 19 de abril se van a juramentar quince mil más. No nos vamos a parar porque algún grupo político no haya tomado la decisión”, ha dicho Diosdado Cabello, dirigente del MVR y gobernador del Estado Miranda.
   “Se han tardado mucho tiempo en tomar la decisión, (algunos partidos) lo han estado pensando mucho y anuncian nuevas reuniones; mientras tanto, las bases comienzan a replegarse, y dicen yo me voy con el presidente Chávez , opina Cabello.
   El propio presidente venezolano alertó que, aunque no es su propósito estimular la división, ése será el fin de las agrupaciones que no se unan al proyecto unitario. “Sé lo que va a pasar, y les voy a prestar el ‘rojo-rojito’ (su escarabajo VW) para que se paseen: van a caber” , precisó.
   En total, el proyecto prevé la formación de 70 mil “propulsores” para preparar el congreso constituyente, a iniciarse en agosto próximo con vistas a la conformación del partido en diciembre.
   Los intercambios más duros han sido entre García, de Podemos -quien se manifestó contra lo que calificó de “pensamiento único”- y Chávez, quien negó la intención de instaurar un pensamiento único y lo acusó de utilizar argumentos de la derecha.
   El PPT, bajo la sombra de la división, anunció una reunión nacional para tomar la decisión final en abril.
   Si bien para la mayoría de los observadores era evidente que no se trataría de un proceso sobre pétalos de rosas, muchos consideraron que las discusiones resultarían más reservadas. Sin embargo, tomaron un rumbo público y como están las cosas, todo apunta a una división de aquellas agrupaciones que no se sumen al PSUV.
   Según ha expresado, Chávez ve la organización como instrumento teórico y práctico: una gran sola estructura, “como si fuera un gran ejército”, con mucha fuerza moral, entregada a la batalla ideológica, política y a la política de la revolución.
   La propuesta del PSUV está en concordancia con los resultados de las pasadas elecciones presidenciales del 3 de diciembre, que dieron un nuevo mandato presidencial, 2007-2013, a Chávez con su propuesta socialista, respaldada por 63,1 por ciento de los electores.

   Pese al amplio respaldo, en gran parte debido a su política basada en la mejor distribución de la riqueza petrolera, el mandatario venezolano estima que es imposible eliminar problemas como el desempleo y la pobreza con los mecanismos capitalistas.

   En este contexto, un partido unido de Izquierda se vislumbra como una necesidad organizativa para llevar adelante el complejo objetivo de transformación que, hasta ahora, ha recaído en lo fundamental en el carisma y liderazgo del presidente Chávez

Fuente: Punto Final Nº 636, 5 de abril, 2007

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