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Bush: El peor de todos

Bush: El peor de todos

Miguel Lozano
Cuando todavía se desconoce si el próximo presidente de Estados Unidos será republicano o demócrata, hombre o mujer, muchos en ese país comienzan a teorizar sobre la próxima era norteamericana sin George W. Bush.
La prematura aparición de estos análisis parece indicar un deseo –tal vez inconsciente en algunos- de terminar con un gobierno considerado entre los peores desde la Segunda Guerra Mundial, junto a Lyndon B. Johnson, y Richard M. Nixon.
Para el ex mandatario James Carter, premio Nobel de la Paz 2002, la actual presidencia es simplemente la peor en materia de relaciones internacionales.
"Creo que en términos de impacto desfavorable de Estados Unidos en el mundo este gobierno ha sido el peor de la historia", opinó Carter en una entrevista en la cual expresó también inquietud por “la inversión de los valores básicos de Estados Unidos, como fue expresada por las administraciones previas”.
Ciertamente, pese a apelar al argumento de la guerra contra el terrorismo, las acciones bélicas de Bush propiciaron el renacimiento del sentimiento anti-norteamericano, no tan estridente como luego de Vietnam, pero más maduro.
Llevado de un enfoque triunfalista el presidente estadounidense olvidó hasta la vieja práctica del garrote para los enemigos y la zanahoria para los amigos: sólo estaca, cachiporra, macana y porra.
De tal modo, es muy difícil que el próximo presidente pueda sustraerse a los análisis electorales sobre la fracasada política exterior norteamericana y ello puede empujar el péndulo hacia un nivel más cercano al eje.
En el plano americano y caribeño cabría esperar entonces un enfoque algo más realista hacia las corrientes actuales de la región que apuntan a convertirla en un nuevo polo de un esquema multilateral sin el hegemonismo estadounidense.
Mientras menos comprometido esté con su predecesor un nuevo presidente estadounidense estará en mejor capacidad de intentar comprender lo que sucede en Venezuela, Bolivia, Nicaragua, Argentina, Ecuador, Brasil…
Un acercamiento a estos fenómenos llevaría implícita la posibilidad de una nueva visión y una política más realista, sin sobreestimar la capacidad de entendimiento de la elite estadounidense.
En el caso de Cuba, habría que esperar para saber si el mandatario estará en condiciones de comenzar a deslindar posiciones y sacarla del área de la política interna, como ha sido hasta ahora.
El debate sobre los errores y perspectivas de la política externa estadounidense hasta las elecciones del próximo año debe completar el de la política doméstica, al cual usualmente los norteamericanos prestan una mayor atención.
En este caso, sin embargo, tampoco en esta área el mandato de W. Bush podrá ser utilizado como paradigma, con un enorme endeudamiento y realmente pocos beneficios para los sectores de menores ingresos.
Un buen comienzo sería que el próximo presidente estadounidense comprenda el fracaso del concepto de imperio universal como lo veían Alejandro Magno y Adolfo Hitler… o George W. Bush.

Fuente: Reporte/Prensa Latina

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