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¡Ahí vienen los rusos!

¡Ahí vienen los rusos!

Miguel Lozano
Caracas.-
Quizás la pregunta no es si la llegada de bombarderos estratégicos rusos a Venezuela abrió una nueva Guerra Fría,

sino qué representa para el país y América Latina.

Al respecto el presidente venezolano, Hugo Chávez, consideró que la estancia temporal en territorio venezolano de los bombarderos

estratégicos TU-160 fue un signo de los nuevos tiempos y no un regreso al pasado.

Las versiones de una nueva Guerra Fría están “fuera de coco, fuera de lógica”, dijo Chávez al responder una pregunta de Prensa Latina luego de una rueda de prensa en el Palacio Presidencial de Miraflores.

Precisó que Estados Unidos no está en capacidad de meterse en una confrontación de esa índole pues se está desplomando y la Unión Soviética no existe.

En ese sentido, calificó de “ridículos” los espacios pagados en medios privados venezolanos que amenazan a la población del país

suramericano con la llegada de los rusos.

“Es un mundo nuevo este”, indicó el mandatario, quien también denunció que se ha pretendido meter cizaña a países vecinos por la presencia temporal de dos bombarderos estratégicos en territorio venezolano, para hacerlos aparecer como una amenaza a la región.

Hablé con el presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva y me dijo: “Saluda a los rusos”, expresó Chávez, quien afirmó que en un intento

de contrarrestar el dramatismo que se pretende dar a la situación, bromeó al

decir que pilotará una de la aeronaves.

Un elemento sintomático es el contraste por la alarma de los aliados estadounidense en Venezuela por este hecho, al tiempo que se intenta

minimizar la importancia de la reactivación de la IV Flota de Estados Unidos.

Al comentar el aterrizaje de dos TU-160 en un aeropuerto cercano a Caracas en septiembre de 2008, opositores venezolanos apuntan que la IV Flota es sólo un reordenamiento administrativo y no implica la creación de un nuevo

cuerpo.

El razonamiento olvida declaraciones de los propios militares estadounidenses, quienes adelantaron que no sólo navegarán aguas del

Caribe, sino también ríos de la región, declaración que provocó un fuerte rechazo del presidente venezolano, Hugo Chávez.

Lo primero que pone sobre el tapete el vuelo de los TU-160 y el anuncio de la llegada al Caribe de una flotilla naval rusa a fines de año es que la

Rusia de Dimitri Medvédev-Vladimir Putin no es la misma de Mijail Gorbachov-Boris

Eltsin.

El desmantelamiento del Pacto de Varsovia no puso fin a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) como algunos auguraban y la

eliminación de las instalaciones de escucha en Cuba no limitó las bases de Estados

Unidos en Europa.

La marcha atrás rusa tuvo como respuesta la ampliación de la OTAN, la extensión de la sombrilla nuclear estadounidense a Europa Oriental y la instalación de un frente de influencia occidental en el Cáucaso, entre otras acciones.

Paradójicamente Dick Cheney, vicepresidente del país que más veces ha intervenido militarmente en otras naciones, acusó a Rusia de “actos de

guerra” porque repelió el ataque a las tropas acantonadas en Osetia del Sur por acuerdos internacionales.

Para Cheney –cuyo gobierno ve con buenos ojos fórmulas secesionistas- los rusos “fomentaron un conflicto interno”.

Según el criterio del vicepresidente del país que interrumpió el suministro petrolero a Cuba y luego le prohibió a sus empresas en la isla

refinar el crudo comprado a Rusia, las autoridades de Moscú usan su poder energético omo “herramienta para manipular”.

Si a ello se suma el apoyo del presidente George W. Bush a la solicitud de Georgia de incorporarse a la OTAN, pese a la oposición de Rusia, queda claro que la llamada Guerra Fría nunca terminó, como se pretendió.

En realidad, lo que demuestran ahora los acontecimientos es que Rusia se retiró de la competencia, tal vez con la ingenua perspectiva de un paso similar por Estados Unidos y sus aliados.

De otro lado, poco debería sorprender la presencia de aviones y barcos rusos en aguas del Caribe, teniendo en cuenta que la zona es utilizada con frecuencia en maniobras similares por países europeos como Francia y Países Bajos.

Para Venezuela, posibles ejercicios conjuntos no serían nada extraordinario tampoco, pues seguirían a operaciones realizadas este año

como Venbras, maniobra aérea realizada con Brasil, y Open Eyes con Antillas Holandesas.

Ante la perspectiva de una IV Flota de Estados Unidos que amenaza con navegar hasta por ríos, bajo la soberanía de estados independientes, lo

lógico sería ver en los barcos rusos un contrapeso a la política expansionista norteamericana.

El vuelo de los bombarderos supersónicos TU-160 apunta a remarcar la existencia de un reordenamiento político internacional que se aleja del hegemonismo de Estados Unidos con que algunos teóricos pensaron sería sustituida la llamada Guerra Fría.

La decisión de aceptar la visita de las aeronaves y el posible ejercicio militar con Rusia este año, constituyen para Venezuela acciones en

correspondencia con su promoción de un mundo multipolar en las relaciones internacionales.

La llegada de los rusos muestra que la balanza no está tan desequilibrada como se pensó luego de la caída del muro de Berlín y parece hoy más

cercana a un equilibrio, que deberá beneficiar a una región hasta hace poco patio trasero de Estados Unidos.

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