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Derecha de emigración cubana intenta limitar viajes a Cuba

Derecha de emigración cubana intenta limitar viajes a Cuba

Miguel Lozano

La Habana.- La presentación de dos propuestas en el Congreso de Estados Unidos para limitar  a los cubanos residentes allí viajar a su país de origen expone hoy la realidad de una emigración dividida, aunque presentada como grupo beligerante homogéneo.

   El pasado 9 de julio en Miami, una ciudad por años considerada la capital de la contrarrevolución cubana, representantes del sector opuesto a la iniciativa reunieron una caravana de más de 100 vehículos en un intento de hacer visibles sus posiciones.

    La iniciativa fue convocada por la Asociación de Mujeres Cristianas en Defensa de la Familia, parte de la Alianza Martiana, coalición normalmente obviada por la prensa de Miami, controlada por los sectores derechistas de la emigración cubana.

   La irritación en esa comunidad fue provocada por la propuesta  de Mario Díaz-Balart, un congresista hijo de cubanos, que propone restringir los viajes a uno cada tres años y limitar el envío de remesas de dinero a los familiares a limites insignificantes.

   Poco después el repersentante David Rivera preentó otro proyecto similar que, como el de Díaz Balart, fue aprobado en otra comisión de la Cámara Baja

   En opinión de algunos como Andrés Gómez, fundador de la Brigada Antonio Maceo -integrada por cubanos sacados de su país siendo niños- la iniciativa haría regesar a 2004 las relaciones de los miembros de esta comunidad con su familia en Cuba.

   Ese año el entonces presidente George W. Bush impuso férreas limitaciones a los viajes y remesas, que fueron revocadas en 2009 por Barack Obama, aunque permanecieron las prohibiciones para viajar a Cuba a los estadounidenses.

   Estas restricciones de viaje volverían a prohibirnos ver, compartir y ayudar a nuestros seres queridos en Cuba, explicó Gómez en declaraciones telefónicas a un reportero de Prensa Latina.

   En los  análisis sobre los motivos de a Diaz-Balart y Rivera para presentar sus propuestas predomina el criterio que se trata de una maniobra  para garantizar el respaldo del lobby anticubano, durante años representante de toda esa comunidad.

   Su lógica se basa en el predominio de la derecha entre los voceros de ese segmento, pese a que muchos consideran existe una mayoría silenciosa a favor de la normalización de relaciones con Cuba, más allá de las discrepancias políticas.

   Representantes de ese sector critican a los dos representantes por sacrificar intereses familiares de los cubanos en el afán de conseguir respaldo político y económico para permanecer en la política estadounidense.

   Este debate marcha parejo a otro, que un comentarista de Miami que firma como El Duende llamó "El pugilato  por  los  20 millones", en referencia a esa cantidad de dólares que se pretende destinar en 2012 a estimular grupos subversivos en Cuba.

   La iniciativa es criticada por el demócrata John Kerry, quien considera los años demostraron el fracaso de la política de subvención de la contrarrevolución mediante instituciones que presuntamente promueven la democracia.

   En realidad, se trata de una partida que elevaría a 41 millones de dólares el financiamiento anticubano en 2012, pues en junio fueron destinados ya 21 millones dólares.

   La iniciativa contra los viajes y el presupuesto para acciones anticubanas ilustran en su conjunto las contradicciones de la política anti-cubana de Estados Unidos.

   El hecho es que mientras se pretende limitar los viajes y la entrega de recursos familiares se proyecta incrementar el financiamiento de otro sector con el dinero público.

   Precisamente es la pista del dinero la que para algunos estudiosos ofrece la mejor explicación de la insistencia en esta política entre un sector de la emigración cubana, pese a su fracaso duante más de medio siglo.

   Un estudio difundido por Walter Hickey en la publicación  OpenSecrets advierte que los comités anti-cubanos mantienen bajo su influencia a políticos estadounidenses mediante un activo lobby que financia a quienes se oponen al gobierno cubano.

   Según la investigación del Center for Responsive Politics reseñada por Hickey, en 2009-2010 esos comités de Acción Política  donaron más de tres millones de dólares para campañas parlamentarias en todo el país.

   El senador Robert Menendez (Nueva York), el representante Howard Berman (California) y el ex congresista Ike Skelton (Missouri) fueron los tres principales receptores, cada uno con más de cien mil dólares.

   Menéndez, por cierto, integra la comisión de Relaciones Exteriores del Senado, donde se debe decidir el futuro de la ajudicación de los 20 millones de dólares, detenida desde el 1 de  Abril por objeciones  del  senador John Kerry. 

   En opinión de El Duende, uno  de  los  puntos  mas  polémicos  es si se hace público el nombre  de organizaciones y  personas  receptoras de ese dinero o se mantiene el secreto con el argumento de preservar la seguridad de los beneficiados.

   El punto -opina- es de suma importancia porque no pocos piensan que hay  algo podrido, incluyendo versiones que parte de los 20 millones están destinados a periodistas y medios de comunicación de Miami.

     Es fácil deducir que esos dólares quedan en manos de políticos radicados en Miami, aprovechando que se les entregan a contratistas privados sin exigir una justificación de cuentas ni supervisión del Congreso.

   Según estudios sólo los programas desde 1990 para Cuba de la Agencia estadunidense de ayuda al desarrollo (USAID en inglés) alcanzan 150 millones de dólares, cifra que  habla de la ineficacia en el empleo del dinero del contribuyente estadounidense. www.prensa-latina.cu

ml

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