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Jamaica: adiós a la Reina

Jamaica: adiós a la Reina

Miguel Lozano

Coincidente con la celebración en 2012 de los 50 años de su emancipación de la corona británica, Jamaica proyecta lo que según la primera ministra Portia Simpson-Miller completará el circulo de independencia: el paso de monarquía a república.

  Aunque el 6 de agosto de 1962 Jamaica logró la independencia mantuvo a la monarca británica como Jefa de Estado, tal como otras excolonias.

Trinidad y Tobago rompió en 1976 ese lazo con el Reino Unido y se

declaró república, y luego lo hicieron Dominica y Guyana.

Ahora, al asumir como primera ministra el pasado 5 de enero,

Simpson-Miller anunció la decisión de iniciar este año el proceso para convertir a Jamaica en república y elegir un jefe de Estado propio.

Si bien para muchos será una decisión simbólica, dada la casi nula participación en la vida política del país de la corona, es evidente que eliminará un limite formal y jugará un papel en la reafirmación de la identidad nacional, al eliminar uno de los vestigios del colonialismo.

El cambio requiere de una reforma constitucional y referendo y no significaría necesariamente que la isla salga de la Mancomunidad Británica de Naciones, agrupación de medio centenar de miembros, de los cuales sólo 16 tienen a la Reina como jefa de Estado.

Algunos en Jamaica piensan que la urgencia del día a día puede retrasar el referendo hasta 2014 o 2015 mientras otros esperan que Simpson-Miller dé a conocer la fecha del referendo el próximo agosto, al celebrar medio siglo de independencia.

Entre los problemas que debe enfrentar el gobierno se cita la alta tasa de desempleo, la deuda externa y una economía afectada por los vaivenes del turismo al influjo de la crisis mundial y los problemas con un impuesto británico a los viajes aéreos hacia el Caribe.

Otro elemento es la violencia, acrecentada por las deportaciones de delincuentes desde Estados Unidos y el narcotráfico, pues Jamaica sufre los inconvenientes de una posición geográfica a medio camino entre productores de cocaína y Estados Unidos, principal consumidor.

Sin embargo, más allá de cualquier obstáculo, el paso de eliminar la monarquía tendrá un resultado que debe interpretarse expresión del grado de madurez alcanzado por la población en los últimos 50 años.

El paso a la república está emparentado con otra decisión

trascendental, actualmente en proceso, y es el abandono como corte final de apelaciones del Privy Council, una institución británica.

En un contexto de integración regional, está por decidir la

incorporación o no a la Corte Caribeña de Justicia, organismo formado en 2001, cuyo propósito es servir como corte final de apelaciones para los estados que se sumen y dirimir las diferencias entre ellos.

Para lograr esto Simpson-Miller deberá contra con el apoyo de dos tercios del parlamento, algo que no parece difícil pues su Partido Nacional Popular tiene 43 de los 62 asientos en ese órgano, además del carisma de esta mujer de 66 años de edad.

Sin embargo, más allá de los criterios a favor o en contra, lo que si no trae lugar a dudas es el derecho de los jamaicanos a decidir su propio destino, algo que parece reconocer la monarquía británica, según declaró uno de sus portavoces citado por medios de ese país europeo.

De acuerdo con las versiones, la posición británica es que "los asuntos del Estado de Jamaica conciernen absolutamente al Gobierno y al pueblo jamaicano".

Esto refuerza la posición de quienes estiman que el proceso, más allá de algún costo financiero en términos de cambios de insignias u otras formalidades, no representará afectaciones económicas como consecuencia de la alteración de la relaciones con el Reino Unido.

Las previsiones apuntan a que no serán afectados los vínculos con la ex metrópoli, por otra parte nada idílicos, como evidencia el impuesto al pasaje aéreo establecido por el gobierno británico, más alto para quienes viajen al Caribe, una medida apreciada como discriminatoria.

Según la formulación constitucional vigente el jefe del Estado de Jamaica es la reina Isabel II, mientras que el primer ministro es nombrado formalmente por el Gobernador, designado por la monarca, quien tiene la capacidad de demover de ese cargo al jefe de gobierno.

En opinión de analistas existe entre muchos jamaicanos un vínculo sentimental con la Reina, algo reflejado por la propia Simpson-Miller, pero que no invalida el convencimiento de que llegó la hora de decir adiós a la monarquía.

"Amo a la Reina. Es una persona fabulosa; pero pienso que el momento ha llegado", expresó la primera ministra jamaicana cuando anunció la determinación de iniciar el proceso.
ml

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