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Latinoamérica rechaza la guerra preventiva

Latinoamérica rechaza la guerra preventiva

Miguel Lozano

Caracas.- Las fronteras suramericanas regresaron a la regularidad en un clima de confianza reforzada de los países latinoamericanos en sus propias fuerzas y más dudas sobre la eficacia de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El presidente venezolano, Hugo Chávez, ordenó normalizar el paso fronterizo tras un conflicto con Colombia por su incursión militar en territorio ecuatoriano.

Asimismo el Jefe de Estado informó que desde el próximo martes regresarán a sus bases las tropas movilizadas a los límites bi-nacionales de más de dos mil 200 kilómetros de largo.

La decisión es resultado de lo sucedido en la Cumbre del Grupo de Río en Santo Domingo, donde –apuntó Chávez- se logró disolver la tensión y evidenció los procesos de cooperación e integración en marcha en América Latina.

Para el gobierno venezolano el gran derrotado fue Estados Unidos, debido a que los presidentes de las naciones latinoamericanas fueron capaces de hacer valer, más que la diplomacia, la autodeterminación de los pueblos.

Hemos demostrado al imperio norteamericano que ya no sólo Cuba y Venezuela están dispuestos a confrontar sus arremetidas, sino todas las naciones de Nuestra América, con dignidad para defender sus tierras soberanas.

La posición venezolana apunta a los criterios de analistas según los cuales la actuación militar colombiana fue un balón de ensayo de la política de guerra preventiva, como propugna Estados Unidos, con el pretexto de enfrentar el terrorismo o el narcotráfico.

La respuesta continental fue de rechazo contundentemente, pero además reforzó la propuesta de creación de una organización regional de latinoamericanos, sin Estados Unidos.

Ciertamente, según trascendidos, fueron las maniobras estadounidenses las que impidieron en la OEA hallar una solución similar a la alcanzada en Santo Domingo, en una reunión sin representación norteamericana.

En ese contexto se incluyen declaraciones difundidas por la prensa venezolana del presidente ecuatoriano, Rafael Correa, quien se pronunció por una OEA sin Estados Unidos para garantizar la solución de los problemas regionales justa y rápidamente.

La decisión de Santo Domingo también descalificó los intentos estadounidenses de interpretar el problema surgido como un asunto bilateral entre Colombia y Ecuador, en el contexto del cual la movilización de tropas venezolana resultaba extemporánea.

La conciliación de posiciones entre Chávez, Correa y el presidente de Colombia, Álvaro Uribe, se logró con el reconocimiento de la violación de la soberanía ecuatoriana y el compromiso que no se repetirán hechos similares.

Ello fue posible debido al aislamiento al que quedó sometido Uribe en Santo Domingo, un resultado increíble apenas unos años atrás en la región para un mandatario que contara con el respaldo de Washington.

De momento, la estrategia de unilateralidad con Estados Unidos como árbitro quedó fuera de la política y la diplomacia latinoamericana, muestra del cambio de los tiempos, circunstancia en la cual la OEA se ratifica como una organización inconveniente.
Fuente: Prensa Latina

1 comentario

Kostas -

Para alegrase de que no haya ido a más