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Iglesia venezolana: por el ojo de la aguja

Iglesia venezolana: por el ojo de la aguja

Miguel Lozano
Caracas.- Junto a la pérdida de feligreses, la jerarquía católica venezolana asume hoy posiciones que la enfrentan al gobierno del presidente Hugo Chávez y la colocan en difíciles condiciones en su aceptación por los pobres, base histórica de la religión.
Paradójicamente, la posición de los obispos está contenida en una exhortación pastoral denominada “Urge el diálogo y la reconciliación en Venezuela”, aprobada por la Conferencia Episcopal del país suramericano el pasado 7 de julio.
Sin embargo, lejos de facilitar la reconciliación, el documento fue interpretado por las autoridades como una injerencia en la vida política y por muchos creyentes un espaldarazo a los ricos.
Los prelados asumieron así una posición de enfrentamiento a una reforma constitucional proyectada, aunque –curiosamente- critican la propuesta “a priori”, pues todavía no se ha hecho público ningún documento sobre los cambios ni se expuso a debate público.
Entre las críticas de algunos religiosos como el párroco de la ciudad de Maracaibo Atencio Vidal, está el ocultamiento de los programas sociales (las llamadas misiones) que entregan salud y educación gratuitas, entre otros beneficios, a millones de pobres.
El religioso, de origen indígena, lamenta asimismo que si bien los obispos asumen una postura de defensa de la libertad de expresión a partir del derecho de una empresa privada a operar una televisora, actúan de forma diferente en casa.
El sacerdote dijo a Prensa Latina que consignó ante la Nunciatura Apostólica en Caracas una carta recibida de un arzobispo demandándole silencio si no estaba conforme con la posición del documento de la Conferencia Episcopal.
En su criterio, la carta conminatoria viola sus propios derechos de pensamiento y de expresión, más aún cuando parte de posiciones de defensa de quienes poseen menos.
La postura episcopal –duramente criticada por el presidente Chávez- sigue a un período de relativo acercamiento a las autoridades luego del nombramiento como cardenal de Jorge Urosa y de Giacinto Berlocco como Nuncio Apostólico.
Ambos son considerados moderados, en relación con sus antecesores y los observadores vieron los nombramientos encaminados a controlar a los extremistas de la iglesia.
Hasta donde se sabe los moderados constituyen mayoría en la Conferencia Episcopal de Venezuela, pero los radicales mantienen el control, como evidencia el más reciente documento.
El grupo que mantiene un enfrentamiento constante con el gobierno de Chávez tiene como representantes visibles a Baltasar Porras, Roberto Luckert, Ovidio Pérez Morales y el cardenal retirado Rosalio Castillo Lara.
Particularmente al arzobispo Porras se le acusa de haber estado involucrado en acciones políticas como el golpe de estado a Chávez en abril de 2002.
En cuanto a Pérez Morales, el ministro venezolano de comunicación e Información consideró su actitud de “hipocresía desmesurada” pues fue un detractor de la Constitución aprobada en 1999 y ahora la considera buena y se opone a los cambios.
En opinión de Lara, lo que defiende el prelado son los “caballos de Troya de la reacción” incluidos en el texto constitucional, en un contexto que contiene en líneas generales el proyecto de país compartido por el pueblo.
Lara, quien como el presidente Chávez se declara católico, advirtió que ningún miembro de esa religión tiene derecho a secuestrar los símbolos y el nombre de la Iglesia para hacer política.
“Ni los que luchamos por la revolución ni quienes se oponen a la revolución”, precisó el funcionario.
El documento episcopal se une a otros indicios de acciones que ejemplifican el dominio de los conservadores en la iglesia católica venezolana, como el caso del sacerdote Martín Zapata Fonseca, rector de la Universidad Católica Santa Rosa de 2001 a 2007.
La jerarquía católica presentó ante la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia una demanda para destituir a Zapata, quien atribuye razones políticas al caso.
“Me han clasificado como un cura rojo, marxista, porque dicen que he puesto la universidad en manos de las hordas chavistas y en beneficio de la Revolución”, ha dicho el sacerdote.
Un elemento resaltante es que no se trata de acciones contra la religión católica pues, por el contrario, Chávez proclama el cristianismo como elemento del llamado Socialismo del Siglo XXI que propone para Venezuela.
El Presidente de la República estima que los principios originales del cristianismo deben integrar el sistema proyectado para beneficio de toda la sociedad, pero en particular los pobres, junto a los conceptos socialistas y el ideario de Simón Bolívar.
Contrariamente a lo que pudiera suponerse como una oportunidad para la iglesia católica de incorporarse a esta corriente que avanza en el continente, los prelados asumieron un posición de enfrentamiento político.
Con ello, en opinión de muchos como el diputado Augusto Montiel, se colocan de espaldas a acciones que por primera vez intentan encauzar beneficios para los pobres en el rico estado petrolero suramericano.
En el plano religioso, la posición a todas luces contradice la visión de su iglesia atribuida a Cristo, para quien primero entrará un camello por el ojo de una aguja que un rico al Reino de Dios.
Fuente: Prensa Latina


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